Autoretrato

Mi nombre es Angélica María Galván Arévalo, nací en un pequeño municipio del departamento del Cesar, Colombia y aquí vivo actualmente rodeada de los que me aman. Tengo parte de mi corazón también en Guatemala, país al que aún no conozco, pero donde está la otra mitad de mi vida.

Mi personalidad se ha construido a base de experiencias, cambio cada día, ocurren transformaciones y aprendizajes cada día, entrego algo nuevo día tras día, crezco continuamente… vivo entre el delirio y la realidad, entre los sueños y las certezas… ¿ Y de qué otra forma podría vivir un ser humano? somos alma y cuerpo por igual, somos indefinidos, inconstantes, misteriosos y profundamente inentendibles… desconocidos aún para nuestro propio razonamiento. Y qué bueno que seamos así, que bueno que podamos sorprendernos y construirnos paso a paso, que podamos continuar con la obra que nuestro arquitecto comenzó y ser artífices y partícipes de nuestro yo.

Y en ese trabajo de construcción, he errado y he experimentado la satisfacción muchas veces. Se han formado grietas y se han vuelto a resanar, he diseñado corredores, he derribado muros, he creado espacios, he llenado vacíos, he abierto puertas, he encendido luces, he puesto el letrero de Bienvenida a todo lo bueno y he echado a empujones a la soledad.

Esa soy yo ahora… y si me preguntan qué quiero ser… pues bien, les diré, quiero seguir siendo yo, pero con un agregado: la capacidad de construir universos enteros de formas, colores, olores y sabores diferentes con tan solo un verso. Quiero ser capaz de crear y arraigar en el imaginario de cada uno de ustedes personajes únicos y asombrosos que se apoderen de las mentes y corazones de quienes los admiran rebosantes de sentimiento… viudas, padres, madres, hijos, hermanos, amigos amantes, … cada uno con una historia para contar.

Mi primer intento por lograrlo, fue con un escrito titulado “Cuando un ángel llora”, nació una tarde de julio del año 2.007, inspirado y dedicado a una persona muy importante para mí, una persona que sin ser exagerada marco un antes y un después, una persona que me ha apoyado desde entonces para que siga expresándome a través de la palabra.

Y para que ustedes comprendan la magnitud de mis sentimientos hacia esta personita especial, les comparto un comentario que hace poco me dirigió:

“Al leer tus escritos se descubre la esencia pura de un corazón noble y aguerrido, capaz de luchar y defender con todas sus fuerzas a las personas que amas y con la capacidad de amar intensamente y demostrarlo. Leer tu poesía es una grata experiencia, un refrigerio para el alma, un permiso concedido a las lágrimas para que se asomen y corran por las mejillas. Son momentos de reflexión, un mar de palabras que inspira calma y que al mismo tiempo su oleaje hace que se muevan los sentimientos enraizados en el corazón”.

Qué más les puedo contar de mi pequeña vida… soy resultado de mi día a día, de mis sentimientos, de mis emociones. Soy resultado de mi dolor, de mis alegrías, de mis angustias, de mis melancolías. He vivido poco, he amado demasiado, he sufrido lo que he amado.

En este lugar mis apreciados amigos, irán conociéndome mejor, creo que al momento de leer el primer poema con que tropiecen sabrán que estoy dispuesta a desnudar mi alma, a descubrirles mis sentimientos, a resultar tal vez vulnerable a sus razonamientos…

Amigos y amigas, conocidos y personas que visitan Mi Galería de Poemas, los retratos del alma, mis sinceros agradecimientos por tomar la decisión de leerme.

Sinceramente,

Su amiga, Angélica María Galván Arévalo.