Poemas de soledad: Mientras no estabas

Posted By on 15 mayo, 2012

Mientras no estabas confundí tu mirada
con un nubarrón de alas blancas…
que cruzaba mi espacio y me daba la paz
que en tus ojos negros yo encontraba…

Cuando no estabas confundí tu sonrisa
con el baile de las olas agitadas por la fuerte brisa…
como agitabas tu mi alma con tu alegría,
como anestesiabas tu mi dolor cuando reías…

Un día mientras no estabas, confundí mi vida
con una eterna y amarga pesadilla…
donde los sueños e ilusiones derrumbadas
desdibujaban en mi cara la huella de aquella sonrisa…

de aquella sonrisa que un día cuando tú no estabas…
se vio en otros ojos, en otra mirada
y confundió el calor de una mano con las caricias de tus  palabras.
…y entonces creí que podría olvidarte… solo porque ya no estabas…

En aquél tiempo… mientras no estabas
mi soledad y tu ausencia fueron almas gemelas…
y para mi desdicha, mis  mas fieles compañeras.

Y Un día que desperté y tampoco estabas,
descubrí que no era ni la sombra de lo que era
que sin ti mi vida era el mejor acto de una tragicomedia,
y que yo era una marioneta en el teatro de la tristeza.


Comments

3 Responses to “Poemas de soledad: Mientras no estabas”

  1. Es imperdonable para mí el no haber entrado a comentar este poema…

    Mirá, he leído todos tus poemas y cada uno es especial y me gusta… tenés unas joyas que no has compartido todavía y que le ponen a uno la piel chinita como dicen…

    Pero me pasa algo con éste… y tu lo sabes muy bien que es…

    Y como en su momento lo hiciste con un par de poemas míos cuando yo empezaba… ahora me tomo la libertad y escribo:

    Y mis lágrimas me recordaban a toda hora que no estabas,
    ese sentimiento extraño de extrañar evidenciaba que no estabas,
    la soledad de mis tardes y mis noches de desvelo
    y aquellos suspiros repentinos me reprochaban que no estabas.

    Sequé mis lágrimas, me prometí hacer algo para no extrañarte,
    dejé sola a mi soledad y puse a dormir a las noches de desvelo,
    y transformé los suspiros repentinos en un suplicante
    “por favor regresa”.

    Todo eso y más hice mientras no estabas,
    y creí volverme loco porque ya no estabas.
    Y en ese tiempo, cuando todavía no estabas,
    me di cuenta que no podía seguir así.

    Y un día desperté y todavía no estabas,
    y descubrí que tenía lejos al amor que necesitaba,
    que mi vida sin ti era un simulacro,
    y que no sería feliz… Si no estabas.

  2. Retratos del alma - Angélica Galván dice:

    Te leo y cada vez que lo hago recuerdo lo que sentí desde aquél primer poema… sólo que ahora hay valores agregados que te enriquecen como escritor y que ante mi causan admiración por ti, como persona, como hombre, como compañero de vida…

    Te admiro mi poeta de las lágrimas y estoy dichosa de haber podido ser lo que tu querías que fuera… lo que tu causaste marcó mi vida y esto que hago nene es solo una pequeña parte de lo que puedo demostrar… Siempre viste en mi a alguien especial y no te equivocaste (peco de orgullosa) sé que lo soy y sé por quién lo soy.