Siempre hay un nuevo amanecer

Posted By on 16 abril, 2010

Se cerraron mis ojos con el peso de mis lágrimas
me negaba a creer lo que mi corazón presentía,
cruel presagio de la despedida
de un amor que levemente se marchaba.

Hasta la luna me escondió su sonrisa
y su cara más triste me mostró
cada noche a ella cantaba mis desdichas.
¡oh inspiradora! Fuiste mi musa y también mi aflicción.

Qué iba a imaginar que el amor volvería
a arrullarse como un niño en mi pecho.
Amaneció otra vez luna bendita,
ya no posaré mis pies sobre tu suelo.

De vez en cuando volveré a ti mis ojos, lamparilla
para que no te sientas tan sola en el cielo,
para recordarte que el buen creador en su infinita sabiduría,
hace que el sol incauto te obsequie sus besos.

Amaneció otra vez luna bendita,
descubre tu cara plateada, quítate tu velo negro.

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